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Colaboraciones
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| Antimilitaristas y libertarias de Nuestra Tribuna. |
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Gisela Paola Manzoni
Introducción “Los decenios transcurridos desde el comienzo de la primera guerra mundial hasta la conclusión de la segunda fueron una época de catástrofes para esta sociedad, que durante cuarenta años sufrió una serie de desastres sucesivos” La historia del siglo XX ha estado marcada por un sinnúmero de conflictos armados. Su saldo en vidas es incalculable, las pérdidas materiales exorbitantes, han ocasionado desplazamientos de poblaciones, aniquilamientos culturales y la destrucción de buena parte de nuestro planeta. Dos Guerras Mundiales, una Guerra Fría y una montonera de conflictos menores entre dos países, entre más de dos, o en el interior de ellos, han atravesado al mundo en esos años.
Lectoras y hacedoras de la prensa anarquista “Queríamos decir algo y lo dijimos. ¿Que está mal? Ya sabemos y lo hemos dicho: somos proletarias y explotadas. Dentro del movimiento anarquista, en la Argentina, las mujeres han reclamado y tomado un lugar que las diferencia y que las hace particulares en comparación con otros movimientos sociales que le son contemporáneos. Ya desde una fecha muy temprana contamos con la experiencia de La Voz de la Mujer un periódico hecho por mujeres y dirigido a ellas.(2) Posteriormente aparecerá Nuestra Tribuna, con características similares.(3)
Combatir al estado, enfrentar al capital y educar a nuestros hijos. ¡Mujeres del mundo entero! Ha llegado la hora de defender a vuestros retoños como Leonas, de la guerra y el militarismo! “¿Sabes que es el cuartel? Este debate se da en un contexto en el que, los estados avanzan en la obligatoriedad del servicio militar. La conscripción obligatoria alentaría la entrada en las fuerzas armadas de muchos de los futuros soldados de la patria, además de ser, una instancia formadora y homogeneizadora de los futuros ciudadanos (9). Una especie de obligación que equivale al coste de la ciudadanía política como elector. Es en este espacio que se inserta el discurso de las libertarias, como madres, hermanas, novias, o esposas de quienes son sujetados por el brazo armado del estado. El discurso de Nuestra Tribuna no logra romper el binomio mujer-madre, ya que esta característica es la base argumental de todas las notas dirigidas a las lectoras de la hojita del sentir anárquico femenino, como ellas mismas denominaron a su periódico. Esta particularidad de su discurso, es el matiz femenino, que se suma al alegato antimilitarista de los anarquistas de entreguerras. Que lo distingue de la totalidad, pero que lo convierte en un punto de anclaje fundamental, en el proyecto final de estos hombres y mujeres que soñaron con una sociedad distinta. “Es la mujer la que tiene una misión sagrada que cumplir; nadie mejor que ella puede y debe enseñar los males de la guerra al niño… Es la mujer la llamada a evitar esta nueva guerra que se aproxima. Con nuestro amor y nuestro celo debemos impedir que nuestros padres, hermanos o hijos sean arrastrados al campo de batalla, donde lo gobiernos satisfacen sus caprichos…” (13)
Tensiones discursivas “¡Madres! ¿No os conmueven estos horrores bosquejados gráficamente? Os conmueven por que os sabemos y os conocemos sensibles. Evitad entonces que estos horrores se perpetúen educando a vuestros hijos antimilitaristas, enemigos de la guerra y de la mentira patriótica.” (14) La aparición femenina en el escenario público para las primeras décadas del SXX, implica una ruptura y un desafío a los tradicionales roles y mandatos establecidos para las mujeres en aquel momento. Si bien ésta no era la primera experiencia de un periódico femenino dentro del ámbito ácrata, éstas mujeres desafían el orden establecido, por lanzarse a la arena pública -primera subversión- y opinan sobre temáticas reservadas a la masculinidad –segunda ruptura-.(15)
(1) Eric Hobsbawn (1994) “Historia del siglo XX” Editorial Critica. (2) Nuestro periódico, 15 de agosto de 1922, numero 1, año 1, Nuestra Tribuna (3) La Voz de la Mujer periódico anarco-comunista aparecido entre 1896-1897, sus nueve ejemplares fueron una de las primeras publicaciones de su tipo en Latinoamérica. Contaba con cuatro páginas y era financiado por sus lectoras/es en forma de contribuciones. Su aparición no era regular, (en la portada figura la leyenda “sale cuando puede”) y se difundía en los principales centros urbanos. Dirigido, aunque no exclusivamente, a las trabajadoras, entre las que se destacan los grupos de origen español e italiano, algunas de las notas aparecen en este idioma. Sus redactoras no estaban vinculadas con ninguna profesión de tipo intelectual. En 1901 (Rosario) y 1902 (Montevideo) aparecieron ejemplares homónimos, vinculados a Virginia Bolten, pero no está claro si se trataba del mismo periódico. Vasallo, Alejandra, “<Sin Dios y sin jefe>. Políticas de género en la revolución social de fines del siglo XIX” en Bravo, María Celia; Gil Lozano, Fernanda y Pita, Valeria (comps.), Historias de luchas, resistencias y representaciones. Mujeres en la Argentina, siglos XIX y XX, EDUNT, Tucumán, 2008. (4) “Nuestra Tribuna” Comienza con una tirada de 1500 ejemplares, pero llegan a 4000. Estas cifras no deben ser tomadas como reflejo del número de lectores, las publicaciones A se han caracterizado por la circulación de mano en mano y las lecturas colectivas. El formato de las notas y su contenido no obedecieron un orden establecido. En 1924 Nuestra Tribuna se trasladan a Tandil, a raíz de la represión sufrida por parte del comisario de Necochea, quien era hermano del Cnel. Varela, cuyo asesinato a manos del anarquista Kart Wilckens, había sido reivindicado por NT. Los últimos tres números se publican desde la ciudad de Buenos Aires. Otros trabajos sobre NT: Barrancos, Dora, “Mujeres de “Nuestra Tribuna”: el difícil oficio de la diferencia”, en Revista Mora, n° 2. Buenos Aires, 1996 y Calzetta, Elsa B., Nuestra Tribuna, hojita del sentir anárquico femenino (1922-1925). Bahía Blanca, Universidad Nacional del Sur, 2005. (5) Reconstruir , por ejemplo reservaba una pagina sección para ellas, en la que se destacan figura como Iris Pavon y Herminia Brumana (6) Todos estos números están compilados por Elsa Calceta (2005) “Nuestra Tribuna, hojita del sentir anárquico femenino1922-1925” Universidad Nacional del Sur – Ediuns, Bahía Blanca (7) En Anarquistas, Juan Suriano señala que:La prensa anarquista, se proponía crear una lectura alternativa, destinada a los obreros, quienes no leían o eran lectores pasivos del periodismo “burgués”. Por esta razón se volcaron grandes esfuerzos a editar un sinnúmero de periódicos y revistas cuyos réditos fueron magros, ya que apenas lograron trascender el marco del propio movimiento. Para este autor el amplio campo de lectura popular de principios de siglo, fue apoyado por las publicaciones obreras, pero su importancia se debe al proceso de alfabetización impulsado por el estado. Suriano, Juan (2001), “Anarquistas, cultura y política libertaria en Buenos Aires 1890-1910”. Manantial, Buenos Aires. Como contrapunto a esta hipótesis contamos con las memorias autobiograficas de Juana Rouco Buela, donde narra como sin haber asistido a la escuela, su instrucción en la lectura y la escritura fue un proceso paralelo a su formación como militante acrata y que fueron las obras de esta ideología, junto a la prensas, las que la hicieron lectora y posteriormente escrito. Rouco Buela, Juana (1964), “Historia de un ideal vivido por una mujer”.Reconstruir. Buenos Aires. (8) ¡Contra la Guerra! Recuadro de cuatro párrafos aparecido en el numero 26 y 27 de Nuestra Tribuna, desde el que se hace un llamamiento a concentrar la propaganda anarquista en contra de la guerra, el militarismo y la fabricación de armamentos “en estos momentos que la actividades bélicas del capitalismo están preparando una nueva guerra” (9) Editorial Militarismo, 15 de enero de 1923, numero 11, año 2 de Nuestra Tribuna. (10) La ley de servicio militar obligatorio, en Argentina, fue sancionada en 1901. Un interesante recuento histórico sobre sus antecedentes y la compilación del debate legislativo se encuentre en el trabajo de R Rodríguez Molas, El Servicio Militar Obligatorio. Biblioteca Política Argentina Nº 18, 1983, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires. (11) Cfr. Valobra, Adriana, Del hogar a las urnas. Recorridos de la ciudadanía política femenina. Argentina. 1946-1955, Prohistoria, Rosario, 2010. (12) Editorial Los gobiernos se arman, 1 de agosto de 1924, numero 33, año 3 de Nuestra Tribuna (13) Servilismo militar, 15 de marzo de 1923, numero 15, año 2 de Nuestra Tribuna (14) Editorial Los gobiernos se arman, 1 de agosto de 1924, numero 33, año 3 de Nuestra Tribuna (15) Editorial La guerra y sus horrores, 15 de junio de 1923, numero 23, año 2 de Nuestra Tribuna (16) Nari, Marcela (2000). “Políticas de maternidad y maternalismo político”. Buenos aires, 1890-1940. Biblos. Bs. As. (17) Ledesma Prietto, Nadia y Manzoni, Gisela, “Pluma, aguja y barricadas. Desafiando la hegemonía patriarcal” en Valobra, Adriana (compiladora) Mujeres en espacios bonaerenses, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, 2009.
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